|
Afortunadamente, a medida que transcurre el tiempo
se van conociendo más y más casos. Los
afectados superan la desazón a revelar su problema,
buscan información para solucionarlo, y ayudan
mucho a avanzar en su diagnostico y tratamiento.
Después de muchos años tratando casos
de distonía de la embocadura,
por supuesto sin la intervención de medicamentos,
mi experiencia en este campo me ha llevado a la conclusión
de que esta disfunción que afecta al músico
de viento es una consecuencia derivada de un
cambio progresivo, inadvertido y complejo de nuestra
práctica cotidiana así como de nuestro
comportamiento emocional asociado a esa práctica.
¿Por qué? Porque en todos los casos que
he tratado y trato, las contracciones o descontrol muscular
aparecen cuando la boquilla se acerca a la embocadura,
manteniéndose la compostura y movilidad muscular
natural antes de ese momento. No nos hallamos ante un
acto de desobediencia de nuestro sistema muscular simplemente
porque sí. Tampoco nos hallamos ante alteraciones
neuronales o genéticas que aparecen y desaparecen
caprichosamente. En cambio, sí existen factores
psíquicos que han dado vida a automatismos de
idéntica naturaleza que se activan en el mismo
momento en que fueron creados, es decir en el momento
inmediato anterior a la emisión o producción
del sonido y que son los responsables de las contracciones
y descoordinación general del aparato de la embocadura
y respiración.
Tengamos en cuenta que cualquier reacción en
nuestra vida empieza a tomar forma en un momento determinado,
pero es nuestra conclusión o valoración
sobre un hecho que fue considerado durante bastante
tiempo.
Aunque existe información que pretende
hacernos creer que este desorden es incurable, debemos
ignorarla ya que la experiencia demuestra lo contrario,
no obstante es seguro que quien afirma que es incurable
jamás ha solucionado un caso de distonía
de la embocadura.
Nos enfrentamos a un trabajo de desprogramación
o desarraigo de los automatismos psíquicos responsables
de la disfunción y para ello se necesita
de una voluntad tenaz y trabajo sistemático para
obtener resultados. Difícilmente logrará
recuperarse el músico que se deje llevar por
arrebatos emocionales, ya que estos suelen neutralizar
o frenar el resultado de aplicar el trabajo correcto.
|